Publicado originalmente en La Nación Domingo, 21 de noviembre de 2010.image

Fotografía: Marcelo Dauros (1987)

Siete fotógrafos nacionales liberan de las cenizas al joven que en 1986 volvió a Chile desde el exilio a reencontrarse con su país y que dos meses después fue quemado por la fuerza militar. Fotógrafos de la AFI también recuerdan su valor.

“En mayo Rodrigo se fue a Chile buscando sus raíces y en su joven esperanza iba seguro de que la muerte no existía”. El recuerdo de una madre que perdió a un hijo se plasmó en la carta. Desde Washington, Verónica De Negri envió la misiva el 18 de julio de 1986 hasta las manos de quienes fueron compañeros de armas de su hijo en Chile. Metralletas con negativos como balas e imágenes como explosiones. La Asociación de Fotógrafos Independientes (AFI) acogió a Rodrigo Rojas De Negri durante su estadía en Chile, hasta que una abrupta muerte truncó su vida: su cuerpo quemado en vida apareció consumido como una fotografía al fuego.

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